La higiene y mantenimiento del tanque de agua doméstico son tareas frecuentemente ignoradas, pero cruciales para la seguridad y calidad del vital líquido que consumimos a diario.
Un estudio reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que la acumulación de sedimentos, algas y bacterias en los tanques de agua domésticos puede llevar a una proliferación de coliformes fecales, cuya peligrosa presencia pudo ser detectada en un 35% de los tanques examinados.
"La acumulación de materia orgánica en el tanque genera un ambiente ideal para el crecimiento bacteriano, incluyendo E. coli, que puede causar diarrea, vómitos e incluso infecciones serias”, explica la Dra. Ana Ramírez, especialista en microbiología de la UNAM. “Un tanque limpio, con limpieza profunda cada 6 meses y desinfección con cloro al 1% (200 ml por cada 1000 litros), reduce drásticamente este riesgo”.
Además, la limpieza regular elimina los sedimentos que pueden alterar la composición del agua y afectar su sabor. Se recomienda utilizar agua caliente (60-70°C) para eliminar los residuos y desinfectar el tanque. La frecuencia de limpieza debe ajustarse según el uso y la calidad del agua de suministro.
Recuerde: Mantener un tanque de agua limpio es una inversión en su salud y la de su familia. Un tanque bien cuidado garantiza agua más segura, de mejor sabor y con menor riesgo de enfermedades.